El río lleva un caudal,
qué si bien no es peligroso, si un obstáculo que habrá que evitar por algún
lado.
Siempre llegamos a
tiempo de...
“La hora de Raúl Mota…”
Por esta zona, el
tracks nos indica la existencia de una mina, esperamos tener suerte y poder
verla si no está en una propiedad privada…
En este punto tomamos
consciencia de la dificultad que nos aguarda…
Esta roca nos
anticipa que las formaciones geológicas de la zona son por lo menos
interesantes… hay mucho cuarzo y mucha pizarra.
Esto pudiera ser un
respiradero de la mina que no vimos y que sin duda estará en una finca cerrada,
que dejamos atrás hace poco…
Es aquí, cuando la
ropa empieza a sobrar, bueno a estorbar…
Una vez que coges altura, las vistas se muestran como
un premio o recompensa por el esfuerzo realizado, si no fuera por estos sitios
y lugares no podríamos contemplar estas maravillas…
Sin contar con otros reclamos
menos esperados…
Habrá que resolver
algún día el enigma que tiene la complicidad de estos dos, uno por ponerse y
otro por sacar la foto…
Estos son peajes que
la propiedad privada nos hace pagar en esfuerzos, nos arrastramos literalmente
por ello…
El volver la vista atrás, tienen dos motivos uno, la
mera contemplación que ya por si solo sería suficiente, pero la segunda es de
origen vital, es la de coger aliento y descansar…
Una pista de que el fuego pasó por aquí en
algún momento…
El desnivel pasa
factura al grupo en general, se hace fatigoso y la ropa parece estorbar, bueno
y lo que no es la ropa…
La fuerza de una
cadena, al igual que la del grupo, depende la mayor fuerza del eslabón más débil…
Pero el grupo sabe
cuidar de todos sus eslabones y consolidar nuestra cadena como el grupo se
merece…
Los moradores del
cielo, nos viene a recordar que Kminando, tiene su logo gracias a ellos y su majestuosidad
en el aire…
Gratos recuerdos guardamos de la
visita que la hicimos hace dos años…
Las vistas, como he
dicho son el mejor regalo y la satisfacción es proporcional, al esfuerzo realizado…
Lo pequeño que
podamos perecer, en comparación con el entorno, se torna cuando lo recordamos, porque todo ese espacio inmenso nos cabe ya en un trocito del corazón…
Nuestros amigos
vienen a darnos la bienvenida a la cima, y a reafirmar su compromiso, con
nuestro logo.
Por fin, alcanzamos...
Cabeza del Asno.
1.223 m.
Todo hace pensar qué en este
alto, pudo estar una torre de vigilancia como la de Cabeza la Parra. Nos encontramos
unas bases de cemento y unos enganches donde pudo estar anclado dicha torreta.
Podemos divisar la
Sierra de Madrid, como dice Carmen...
“La bola del mundo”.
Tiempo de
inmortalizar el momento…
Pero ese cafecito,
rico, rico…en donde no dé el aire…
Esto es un espectáculo
en toda regla, un escenario de lo más natural y grandioso, y unos asientos
donde la observación no tiene desperdicio…
El Puente de la
Gaznata, el Valle de Iruelas, el Pico de La Escusa de 1960m, todavía con nieve…
¡Qué
pasada…!
Cabeza la Parra.
inolvidable
paseo por esas alturas…
Tenemos que
continuar, ya hicimos el esfuerzo de subir, ahora es más liviano, pues andamos
por la cuerda…
La gran recompensa
nos la cobramos cada momento, con solo echar un vistazo a cualquier sitio…
Esto da fe, de que todavía
hace fresquito por estos parajes…
Aprovecho para
indicar a Virginia y Olga, que esta zona está llena de pizarra y cuarzos,
cuarzos negros que siempre me llaman la atención. Es frecuente encontrarlos
juntos, y sobre todo como en esta ocasión, en abundancia.
Como indiqué la vez,
que estuvimos en Cabeza la Parra…
"...durante una gran parte de la Era
Primaria, hace entre 600 y 350 millones de años, la región del actual Gredos y
contorno, estuvo cubierta por el denominado Mar de Thetys en el cual
se fueron acumulando, en capas horizontales o estratos, sedimentos que
provenían de la acción de la erosión sobre las áreas no inundadas. Estos
sedimentos se fracturaron y se plegaron debido a la acción de la orogenia
Hecínica, que actuó en el periodo comprendido entre 350 y 250 m.a.
Como consecuencia de los citados
plegamientos, amplias zonas emergieron del mar, y al final de este periodo se
produjo la ascensión de magmas fundidos que, al enfriarse y cristalizarse en la
superficie, originaron el granito.
Ese
lodo o sedimento que se ocasionó en dicho mar, es ahora la pizarra que podíamos
ver tras emerger como cerro..."
Una vez más un cruce
de fotos…
No podemos dejar de
mirar la Sierra que todavía mantiene un manto blanco. Distinguimos el Zapatero,
que nos llama la atención porque estuvimos a punto de ir, en lugar de esta
ruta, pero la prudencia por la nieve que hay todavía en partes bajas, nos hizo
desistir, ya habrá tiempo para todo…
Por detrás del
Zapatero asoman con una nieve más uniforme, la Joya y su hermano el cerro
Cogote Zarramalejo, de 2119m.
Otro peaje por el que volvemos a pasar todos, claro…
Los suvenires,
cuestan poco y traen buenos recuerdos.
Abandonamos la cuerda
y descendemos en busca de una cañada, el camino de Cebreros que se llama…
Yo pienso que al
final, estas estampas nos mantienen la ilusión por salir, si no estuviéramos en
estos lugares, sería imposible poder contar, cuanta belleza hay si estas en el
lugar correcto.
Sin comentarios…
Descendemos para
meternos entre los pinos…
Cambia la perspectiva,
pero no la magia…
Fijaros en esta
pizarra y en sus pliegues o estratos, están en diagonal debido al choque de las
placas tectónicas…
Por fin salimos a la
carretera que une el camino o pista forestal con el puente de la Gaznata y la
carretera en la que dejamos los coches…bueno justo antes del cruce que nos llevaría
a San Bartolo y Santa Cruz…
Hace tiempo que fui aficionado
a la pesca, y estos lugares me resultan familiares…y con muchos y gratos recuerdos…
La ocasión de vernos
en un entorno bonito, tiene quedar registrado en foto, pues la memoria acabará
fallando…
Nada más pasar el
puente, cogemos un camino que nos sale a la derecha y la seguimos hasta
llegar a los coches…
El Ojo de Tuti.
Acabo de crear esta sección,
para que podamos ver lo que los ojos no ven, es decir, lo que piensa Tuti. Es un componente
del grupo y tiene un pensamiento singular, cuya imaginación puede ir más allá
de lo puramente racional, no digo que se invente las cosas, si no que su ojo ve
cosas que el común de los mortales no podemos ni siquiera imaginar.
Pero más vale una imagen que
cien mil palabras:
Kminando, un grupo de altos vuelos…
Yo también fui a cabeza del Asno…
Lo entendéis ahora…
Como siempre recogemos un registro técnico del recorrido, por si pudiera
interesar…
La jornada acabó, ya quedó en nuestro recuerdo
grabado como un día más de Kminando. Pero para nosotros es un balón de oxígeno en
nuestras vidas, no estamos cansados es que cargamos con un montón de recuerdos
y eso pasa factura, una factura que estamos dispuestos a afrontar siempre que
se pueda.
El lugar extraordinario y sin peros…bueno la
dichosa mina hubiera sido un punto de interés en la ruta, a lo mejor no se
hubiera podido visitar…pero daríamos fe de su existencia.
¿Qué más puedo decir…? Un día más, una ruta
más y un recuerdo más. Cada vez somos más ricos en sabiduría y conocimiento de
esta provincia…eso es suficiente para coger aliento y preparar la próxima salida…
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Fin.
Jamm.