viernes, 22 de noviembre de 2013



A la Serrota.

      El abrigo se hace necesario, cuando veo a la Serrota ponérselo, ese  abrigo blanco y extenso. Ella se pone de largo para la fiesta invernal,  humedece la tierra y hace correr  fuentes y regatos. Los ríos cogen cauce  y los peces alivio por la escasez de agua y de vida que los amenaza.  

     La primera mirada cuando salgo de casa es para tí. Cerca pero distante y siempre provocativa, mostrando tus encantos como buena hembra, a sabiendas que lo consigues.



      Aún recuerdo la primera vez que acudí a tu lado, con Antonio y Pedro. Escogimos la ruta más larga, pero la dureza se mostro en forma de nieve blanda. La recompensa estaba a tu lado con las vistas y en esos momentos de silencio y paz interior. 
        Nosotros, ese silencio y espacios abiertos, todo aquello que me hace sentir bien, de esa manera especial cuando mi mente se llena de sabores a cosas que no se comen pero alimentan mi alma, que aunque esté llena, no satisface mis ansias y dejan ganas de más.



     La segunda vez, como no podía ser de otra manera, Vanesa me acompañó, junto con Pablo, Michel y Antonio. Que frío hacía aquel día, pero no nos amedrentó y acudimos a tu lado como peregrinos a adorarte.



         No solo el invierno nos alienta a visitarte, en verano la dureza del sol, hace que un día nublado, sea el mejor momento para acudir a tu llamada, la altitud es un reclamo cuando disfrutas mirando a los al redor. 








        Eres grande, tanto como las vistas que desde allí nos regalas, no tienen desperdicio, ni los días que parecen grises, nublan la ilusión. Estas allí en lo alto de ella y por debajo están todos menos tú. El espíritu coge un grado de satisfacción que tardas en olvidar.




       También hubo que abortar algún intento, de acercarnos a tu reclamo, pero las inclemencias del temporal amenazaban nuestro encuentro.
       Sé cuándo me llamas porque huelo en el aire ese frescor, esa esencia pura de lo que entre nosotros crece, esa atracción que ahora acabo de recordar y sentir. 
     Voy lo antes posible, tú viste el mejor traje para la ocasión, así disfrutaremos de ese gozo que es estar sobre ti.