viernes, 3 de abril de 2015


Una vez en Fermoselle, buscamos un paseo por el campo, para un día soleado de febrero. Nos decantamos por este, a ver el mirador de las escaleras.



Empezamos en la Ermita del Santo Cristo del Pino. Del periodo visigodo y mozárabe.


Con una inscripción  gótica que dice “Por la señal de la Cruz líbranos de nuestros enemigos”


A lo lejos podemos divisar el pueblo del que salimos.


El paisaje de momento parecía monótono, había olivos  y otros árboles frutales, así como muchos huertos...


...algunas escenas, es que parecían llamarnos....



Si nos fijamos en detalles, como la vegetación, nos llevaremos buenos recuerdos...


No menospreciemos nada, es belleza simplemente en formas delicadas.


Orugas desfilando... 


...y concentradas, 
A su bola...!a la...¡...



Más detalles de vegetales, que llamaban la atención...


...ignoro lo que pueden ser. Pero molan…




En cuanto al terreno,  abundaba la pizarra, con lo cual también el Cuarzo Negro y la Mica. Recogimos interesantes fragmentos de cada. Sirva esto cristales de Roca como ejemplo.


Centrémonos en el destino, un mirador por el cual los guardias controlaban el contrabando desde Portugal. Y he aquí la casa donde hacían las guardias, 









vigilando un paso muy frecuentado llamado de las escaleras.




Como vemos queda poco de la casa, bueno el recuerdo, eso sí.


Desde el mirador vemos el Duero y Portugal.


El Duro, ¿lo había  dicho…?


… acabo el relato diciendo que nos hizo buenísimo y nos lo pasamos pipa.



jamm.






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