jueves, 16 de agosto de 2018


La Serrota
29/07/2018





Este lugar es especial para mí, es lo primero que veo cuando salgo de casa. Es como si me llamara, y parece que me susurra algo en forma de fina frisa  que, al sentirlo mi rostro, no lo puede pasar desapercibido, es un mensaje de complicidad con todo el entorno que mi vista puede abarcar. Quizás por eso, no puedo quitármela de la cabeza, bueno y porque no quiero, que coño…ese alto, me trae buenos recuerdos con Pablo y Antoñito…y de otros buenos momentos. No sé si son seis o siete veces, o tal vez menos, eso no importa, para mí, es como si la visitara todos los días cuando la veo. Cuantos amaneceres y atardeceres hemos vivido juntos, y aún nos quedan por pasar…no concibo ya un día nuevo, sin tu visita, porque es como dejarte pasar a mí salón, y yo como estar en lo alto.

Esta vez, como otras, necesito sentirte y tocarte, y que tú también, puedas hacer lo mismo…ya voy no me resisto, espera que no tardo…


En esta ocasión decidimos subir por Pradosegar, por el Barrio de Arriba. Cruzamos todo el pueblo sin perder la carretera, o lo negro, como solemos decir normalmente. Salimos a una pista forestal y nos dirigimos en dirección a la casa rural, que está señalado y de ahí, en sentido a la garganta del río, hasta llegar a un puente que es donde dejaremos el coche.


En esta época de año, es necesario madrugar, de lo contrario el calor pasará factura, y creerme es muy cara…








Las primeras luces son preciosas, son momentos que no olvidarás nunca, te sientes como en el cielo, aunque dueño de tus sentidos, parece como no controlarlos del todo, te ves desbordados e invadido por las imágenes que empiezas a procesar…









Seguimos por el lado derecho de la garanta, la trocha se puede apreciar bien, a pesar de que el camino es irregular, como en el que empezamos a andar…


La luz empieza a coger fuerza y a iluminarlo todo.





En esta piedra que parece un casco, nos detendremos a la bajada, no es más que un refugio de pastores, por llamarlos de alguna manera…en los mapas aparece como El Risco del León.




Según vamos ascendiendo, la garganta, serpentea para perderse entre sus laderas…


Comentar que el camino lo perdimos al cruzar las gargantas, que se unen en este punto. Pero se pierde por no estar atentos un poco a los hitos, que señalan el camino, porque la señalización es deficiente. Si no estás muy atento, y pendiente de ello es lo más normal…




Empezamos a sentirnos perseguidos por los rayos del sol, la temperatura es ideal para el ascenso, un poco fresquita a pesar de que las pendientes se encargan de caldearnos por dentro…


El que estemos un poco desorientados entre los piornos y sin rumbo claro, no nos frena, ni nos impide seguir con la idea de ver el alto…






Pronto, cogemos la suficiente altura para que el sol no tenga barreras que impidan alumbrar nuestros pasos…






Hace poco que encontramos el camino, ahora los hitos nos facilitan el ascenso…




Buscábamos la choza del pastor, pero la desorientación no nos hizo mirar en el lado correcto y nos dio por pensar que estaba más arriba…








Las piedras que se ven a la izquierda de la foto, se llaman Peña del Valle.




No sabíamos muy bien por dónde ir, al no encontrar la choza, el camino no estaba lo suficiente claro, alguien pensó, que como se podía ver el alto, no era más que seguir en línea recta. Los piornos no eran grandes y los podíamos ir esquivando y librando por encima.


Las rocas que vemos ahora encima nuestro, se llaman Cerro Pajarote, de 1931m.




Decidimos coger la garganta ya casi seca, y subir por ella…




Una parada para coger aliento, nos revela las vistas impresionantes que nos ofrece el valle y la Sierra de Ávila, con el Monasterio del Risco camuflado entre los berrocales…


Monasterio que tiene pendiente en este blogs, un gran reportaje solo para él…y del cual espero mucho…


Aquí de aprecia mejor el Cerro Pajarote…


Allí abajo, en los claros de hierba entre los piornos divisamos le chozo, lo dejamos a la izquierda en la subida...

...bueno en la bajada lo veremos con más entusiasmo…





Sentíamos ya la sensación de que no faltaba nada para coronar, pero eso no nos despistaba de las maravillas que nos ofrece el camino, vistas y otros seres vivos…











Por un lado, La Moraña, con el Embalse del Milagro en Mirueña de los Infanzones, tras pasar la Sierra de Ávila…





Por otro, el Macizo central, que muy pronto tengo la intención de visitar…es mágico y divino, lo mires por donde lo mires…



Una cigarra nos venía a avisar del logro del día de hoy…




Por fin...
...no lo ves hasta que estás a pocos metros de ello…



La Serrota de 2.292m









Perdonar que no seamos muy fotogénicos en esta foto, sabemos que solo podemos presumir de nuestra satisfacción, que para nosotros es lo más importante…




Parada para el avituallamiento y ese cafecito rico y dulce de Tuti…


…y para deleitarnos con las pedazos de vistas, que bien merecidas las tenemos por llegar aquí…








Esta señal, a los pies del vértice, nos indica que más que una cruz, es el símbolo de conquista…



Un poco de restauración no viene mal, por lo menos para que no sea peligroso el acceso a la plataforma que sostiene el vértice geodésico.







Teníamos la intención de visitar el Falso Alto de la Serrota, que está en ese otro lado con un montículo de piedras y de una altitud de 2.279m. Pero una vaca, se nos enfilo y nos cortó el rollo… vamos que el brote torero, no sale así como así, vamos que no lo habíamos traído ninguno….





Decidimos no molestar y decir que ya teníamos un motivo para volver…
…eso sí, un poco desilusionados, claro…




Encontramos un buzón donde pudimos dejar constancia de nuestra visita, espero que dure más que los cajones que en un tiempo atrás pusieron por muchos de los altos de la provincia…y que mentes poco conscientes hicieron desaparecer después de destrozarlos…



Con esta vista del Zapatero, en la que se puede apreciar el relieve espectacular que nos ofrece esta altitud, nos dispusimos a descender, pero esta vez por otro lado para poder ver los posibles errores al subir, pues esta es la ruta que yo pretendía hacer en el ascenso…






Esta cruz, que yo pensaba en unas visitas anteriores, que ocultaba alguna desgracia, parece ser que no es así.


Una persona de Pradosegar me comentó en una ocasión que es un adorno de un forjado que no corresponde a una cruz, más bien a un adorno de alguna ventana u otra cosa parecida, que alguien llevó allí y lo puso para que la gente pensara cosas, como son las que en un principio os contaba…




Nos batimos en retirada con las vistas únicas, que desde este alto se pueden apreciar…


Distinguimos el pueblo de San Martín de la Vega del Alberche, no hace mucho pasamos por él para ir a la ermita de la Piedad…




Paulino encontró un motivo para parar y hacer otra foto de grupo…






¿Postureo…?

... Pues sí…


Para el descenso, comentaba que habíamos decidido ir por la cuerda en dirección oeste, hasta estas piedras Peña del Belesar con una altitud de 2.145m, y desde allí descender a la Choza de los Pastores…







Parece que no hemos andado, pero fijaos, donde queda el alto del vértice geodésico…




Esta vez decidimos no perder de vista los hitos, para andar mejor sin pasar el calvario que sufrimos con los ramos de los piornos…

¡Una avioneta…!













Por fin la dichosa choza…vemos a verla…




Da mucho juego, el buscar ideas que puedas hacer con esta choza…


Una hacer el tonto, ponerse dentro y hacer fotos a los de fuera…que mola mazo…















…se te vienen cosas a la cabeza como que se puede  hacer un refugio, por ejemplo.























 Acondicionarlo de tal manera, que sea un reclamo, así, convertirlo en un segundo punto de interés en esta ruta… 




Nos despedimos del Chozo, con una imagen de él, apuntando con su tejado celta y cónico, hacia el vértice de La Serrota…










El regreso lo hacemos por el camino señalado por los hitos, es más llevadero y por supuesto menos cansado que los dichosos mantos de piornales…




Desde aquí se puede ver ya, la…casa, no…el refugio de pastores, o lo que sea…El risco del León, pero vamos a verlo mejor…

















Eso, las picardías que no falten…


Por cierto, esto es una cascadita dentro de una lancha que hace sombra y casi no se ve…







No solo el mirar atrás, hace ver lo que es el camino andado, las rodillas van calentitas, al igual que las plantas de los pies…














Regresamos al inicio, con lo cual, esto se acabó…

Esto no terminó aquí, Ana nos invitó a unas Birras en su pueblo, que es de Narros del Puerto, y por supuesto como nuestra voluntad es débil y…allá fuimos…


Fin.
Jamm.

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