sábado, 4 de marzo de 2017





           Aunque finjas no querer cumplir,
 al tiempo no le engañas, pues el salario
 de la sabiduría, devora tu calendario.

          Tiempo cruel que no perdonas un día
cuando sientes despacio que se acelera la rutina,
porque a la velocidad de un reloj
 no la alcanzan estas líneas.

         En el camino de la vida, acumulas recuerdos
que no alivian, en el recorrido la fatiga.

        Me cuesta saber que me ha elegido el destino
para interpretar imágenes del tiempo
que todavía no han prescrito.

       Condenado a sentir un tic-tac de fondo en mí camino
mientras juego con los detalles que entretienen mis delirios.

      Como un carcelero sin llaves de este futuro cierto,
he llegado a un acuerdo con los sueños, sin fijar un precio.

      Angustiosos ojos negros,
 Empeñado en contar los escalones del piso de arriba
déjame que yo te cuente, que visto de color cada día.

     En el lugar donde nacen los deseos y
la esperanza se revuelca en la rutina,
 salen a gorgotones momentos 
de una dulce y fina brisa.

Jamm.




 Fin.





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